viernes, 31 de marzo de 2017

Oración a Nuestra Señora Madre de la Humanidad

Muchas personas han logrado gracias a través de esta oración. 

“Nuestra Señora, Madre de la Humanidad, Madre de Jesús que es nuestro Dios y nuestro Salvador. Te amo, María, y quiero tener te siempre cerca de mí. Sé que la Señora es mi Madre y que ora por mí cerca de Dios. Esto es maravilloso. ¿Cómo yo soy feliz. Ahora, yo siempre podré contar contigo en mi vida y siempre creeré en su presencia. Quiero amar te. Quiero ser un buen hijo, una hija buena para alegrar te con mi vida. Que yo pueda ser como Jesús quiere. Es lo que la Señora quiere de mí. Y yo quiero también y voy a esforzar. ¿Cuento con su ayuda, Madre del Cielo! Ore por mí, cerca de Jesús. Ore también por mis hermanos: las otras personas alrededor del mundo entero. Ahora oro por ellos y por mí. Gracias por todo, pero tengo que pedir te. Mi vida está difícil. Necesito muchas gracias. Tengo muchas peticiones de hacer. Y como toda Madre acepta las peticiones de sus hijitos, yo hago estas peticiones... (Hacer las peticiones) Gracias, María, Madre de Jesús y mi Madre también! Nuestra Señora, Madre de la Humanidad, ruega por nosotros! Permanezca siempre conmigo, con todos nosotros y interceda por el mundo entero. Amén."

martes, 7 de marzo de 2017

Apariciones de Nuestra Señora en Ghiaie di Bonate

Apariciones de Nuestra Señora en Ghiaie di Bonate. El mayo de 1944, Nuestra Señora se aparició en Ghiaie di Bonate, Italia, a Adelaide Roncalli, 7 años. Muchas personas fueron a las apariciones y vieron fenómenos solares y curas. Vea los mensajes de Ghiaie di Bonate: 

Primera aparición, 13 de mayo de 1944: Adelaide Roncalli fue a recoger flores de sambuco y de margarita a lo largo del camino. Nuestra Señora se aparició con la Sagrada Familia y dijo: "Espera no te vayas yo no te haré ningún daño yo soy Vuestra Señora! Tú tienes que ser buena, obediente, respetuosa con el prójimo y sincera: reza bien y vuelve siempre a este lugar durante nueve tardes a esta hora.” 

Segunda aparición, 14 de mayo de 1944: La bella Señora se aparició con la Sagrada Familia y dijo: “Tu tienes que ser buena, obediente, sincera y rezar bien, ser respetuosa con el prójimo. Cuando cumplas 14 o 15 años tú tomarás los hábitos y serás Religiosa Sacramentina. Tú sufrirás mucho, pero espera no llores por que después, vendrás conmigo al Paraíso!” 

Tercera aparición, 15 de mayo de 1944: Nuestra Señora con la Sagrada Familia más luminosa que lo usual y dijo: “Dile a los tuyos que sí quieren a sus hijos, ellos deben hacer mucha penitencia, orar mucho y evitar ciertos pecados. Si los hombres hacen penitencia la guerra acabará en dos meses, sí hacen lo contrario durará poco menos de 2 años.” 

Cuarta aparición, 16 de mayo de 1944: Nuestra Señora miró Adelaide y dijo: “Tantas Madres tienen sus hijos deformes por los pecados serios que han cometido. No cometan más pecados y sus hijos se curarán.” Adelaide pidió una señal y ella respondió: “Eso vendrá también a su tiempo. Ora por los pobres pecadores que necesitan de la oración de los niños.” 

Quinta aparición, 17 de mayo de 1944: La Virgen Maria se aparició con ocho pequeños angeles y dijo: “Di al Obispo y a el Papa el secreto que yo te confío… Recomiendo seguir lo que te digo, pero no se lo dirás a ninguna persona.” 

Sexta aparición, 18 de mayo de 1944: Nuestra Señora dijo: “Oración y Penitencia. Ruega por los pobres pecadores más obstinados que están muriendo en este preciso momento clavando espadas en mi Corazón. La oración que más me agrada es el Ave María.” 

Séptima aparición, 19 de mayo de 1944: Adelaide dijo: “Señora mía, las personas me han dicho que le pregunte si los niños enfermos deben realmente ser traídos aquí para recuperarse.” La Virgen respondió: “No, no es necesario que realmente todos vengan aquí, aquellos que puedan que vengan, según los sacrificios que hagan serán sanados o seguirán enfermos, pero que traten de no cometer pecados más graves.” Adelaide pidió un milagro para que la gente pudiera creer en sus palabras y la Madre de Dios le respondió: “Muchos vendrán y se convertirán y yo seré reconocida por la Iglesia. Medita estas palabras todos los días de tu vida, hazte de coraje en todas las penas. Me verás en la hora de tu muerte y te cubriré bajo mi manto y te llevaré al Cielo.”  

Octava aparición, 20 de mayo de 1944: La Virgen Maria dijo: “Mañana será la última vez que yo te hable entonces durante siete días, te permitiré, pensar bien todo lo que te he dicho. Trata de entenderlo bien porque cuando tú seas más grande te servirá mucho sí quieres ser toda mía. Después de estos siete días volveré todavía cuatro veces más.” 

Nona aparición, 21 de mayo de 1944: Adelaide dijo: “También esta aparición fue precedida de las palomas y en el punto luminoso se manifestó la Sagrada Familia, vestida como ayer en una iglesia. Hacia la puerta principal había: un asno de color grisáceo, una oveja blanca, un perro de pelo blanco con manchas marrones, un caballo del color marrón usual. Los cuatros animales se arrodillaron y ellos movían la boca como si oraran. De repente el caballo se levantó y pasando por detrás de la Virgen salió por la puerta abierta, se dirigió hacia un campo de azucenas, y no hizo a tiempo a pisar todo lo que el quería, porque San José lo siguió para atraparlo, el caballo cuando vió a San José corrió a esconderse detrás de una pequeña pared que servía de recinto en el campo de azucenas, el caballo se dejó agarrar con docilidad y acompañado de San José volvió a la Iglesia dónde se arrodilló y retomó la oración nuevamente. Ese día expliqué en ese hecho del caballo, que era una mala persona que quiso destruir a los buenos. Ahora puedo explicar simplemente los sentimientos producidos en mí por esa visión. En el caballo ví a una persona soberbia y mala, con mucho poder que abandonó la oración para destruir las azucenas de ese magnífico campo, pisando y malogrando a escondidas la frescura y la simple inocencia. Es de notar que mientras el caballo hacía estragos, en aquel campo, manifestaba un sentido de malicia buscando de no ser visto. Cuando el caballo vió a San José, resolvió abandonar el daño furtivo que había ocasionado para esconderse detrás de la pequeña pared del campo. San José acercándose lo miró con una dulce mirada de reproche y lo condujo a la casa de oración. Mientras el caballo había hecho el daño, los otros animales continuaron la oración. Ese día expliqué en ese hecho del caballo, que era una mala persona que quiso destruir a los buenos. Ahora puedo explicar simplemente los sentimientos producidos en mí por esa visión. En el caballo ví a una persona soberbia y mala, con mucho poder que abandonó la oración para destruir las azucenas de ese magnífico campo, pisando y malogrando a escondidas la frescura y la simple inocencia. Es de notar que mientras el caballo hacía estragos, en aquel campo, manifestaba un sentido de malicia buscando de no ser visto. Cuando el caballo vió a San José, resolvió abandonar el daño furtivo que había ocasionado para esconderse detrás de la pequeña pared del campo. San José acercándose lo miró con una dulce mirada de reproche y lo condujo a la casa de oración. Mientras el caballo había hecho el daño, los otros animales continuaron la oración. Las manchas particulares del pelo del perro son figura de la fidelidad familiar tan corrupta. La puerta abierta del templo es la figura de la libertad que Dios da a cada criatura." 

Décima aparición, 28 de mayo de 1944: Nuestra Señora se aparició con dos Santos y dijo: “Ora por los pecadores obstinados que hacen sufrir mi Corazón porque ellos no piensan sobre la muerte. También ora por el Santo Padre, que está pasando momentos muy feos. Tantos son los que lo maltratan y muchos son los que atentan contra su vida. Yo lo protegeré y Él no saldrá del Vaticano. La paz no tardará, pero mi Corazón anhela para el mundo que todos se amen como hermanos. De esta forma el Papa sufrirá menos.” La Señora tenía entre las manos dos palomas negras que simbolizan la unión que deben tener los consortes para formar a las familias santas, a la mirada vigilante de la Virgen. Todavía nos enseña que no se puede ser una familia santa sin vivir en confianza entre las manos maternales de Nuestra Señora. La Señora no reveló el nombre de eso dos Santos que tenía a sus lados. Sólo por mí inspiración interior, Adelaide tuvo la intuición clara de sus nombre: San Mateo y San Judas. 

Undécima aparición, 29 de mayo de 1944: La bella Señora sonrió con pequeños Ángeles y dijo a Adelaide: “Los enfermos que desean recuperarse tienen que tener mayor confianza y santificar su sufrimiento si quieren ganar el Cielo. Si no hacen esto, no tendrán el premio y se los castigará severamente. Yo espero que todos aquellos que conozcan mis palabras harán un mayor esfuerzo para ir al Paraíso. Aquellos que sufran sin lamentarse recibirán de mí y de mi hijo cualquier cosa que quieran. Ora mucho por esas personas que tienen el alma enferma. Porque mi hijo Jesús murió en la Cruz para salvarlos. Muchos no entienden estas palabras de mí y por esto sufro mucho.” 

Duodécima aparición, 30 de mayo de 1944: La Señora dijo a Adelaide con pequeños Ángeles y dijo: “Querida niña, tú eres toda mía y también eres querida en mi corazón, mañana yo te dejaré en este valle de llanto y de dolor. Me volverás a ver en la hora de tu muerte y envuelta en mi manto yo te llevaré al Cielo. Contigo llevaré a los que te comprenden y sufren.” 

Decimatercera aparición, 31 de mayo de 1944: Nuestra Señora dijo a Adelaide con la Sagrada Familia: “Querida hija, me duele dejarte, pero mi tiempo ha pasado, no te preocupes que por un tiempo no me verás. Piensa sobre lo que yo te he dicho. En el tiempo de tu muerte tú me volverás a ver. En este valle de verdaderos dolores tú serás una pequeña mártir. No pierdas coraje, desea muy pronto mí triunfo. Ruega por el Papa y dile que pronto yo deseo estar presente en este lugar para todos. Cualquier cosa que se me pida yo intercederé ante mi hijo. Yo seré tu recompensa y el martirio será alegre. Estas mis palabras serán de consuelo en esta prueba. Lleva todo con paciencia que tú entrarás conmigo en el Paraíso. Aquellos que voluntariamente te hagan sufrir no entrarán en el Paraíso, si primero no reparan profundamente lo que te han hecho. Alégrate que nos veremos de nuevo pequeña mártir.”

sábado, 14 de enero de 2017

Vida, Oración, Novena a San Sebastián

Vida y historia: San Sebastián nació en Narbona, Francia, en el año 256. Su familia fue a Milán y Roma, donde era cristiano y quería convertirse en un soldado para acercarse a los cristianos que fueron encarcelados y martirizados. 
Como soldado: Era un buen soldado. Los emperadores Diocleciano y Maximiano lo eligieron capitán de su guardia personal, la Guardia Pretoriana. Él cumplia todos los deberes de un soldado en la ciudad, pero en su corazón estaba la fe en Jesucristo y el amor a sus hermanos, siempre buscando vivir el Evangelio. En su trabajo, practicaba la Palabra de Dios y ayudaba a traer la paz a la ciudad. Consolaba con amor a muchas personas con su ayuda de soldado, muchas peleas separadas y paz establecida. Los cristianos eran perseguidos y martirizados de diferentes maneras. Se celebraban las Santas Misas en las catacumbas y otros lugares ocultos.  
Ayuda a los mártires: Como soldado, Sebastián nunca dijo a sus emperadores que era cristiano. Los cristianos eran arrestados y aguardaban el martirio en prisión. Como soldado, Sebastián se aprovechó de esto y los visitó y los consoló en la cárcel. En tantas ocasiones, alentó a los cristianos en prisión a superar su martirio diciéndoles que pronto irían al Paraíso. Sebastián fue un consuelo para los mártires en estos momentos difíciles. Probablemente, Sebastián llevaba la Eucaristía a los cristianos en prisión y las palabras de los sacerdotes que no podían ir allí. Probablemente, los sacerdotes le hicieron sacristán y acólito para llevar la Eucaristía a los necesitados y enfermos. Sebastian también quería ser un mártir algún día. Y ese día llegaría.  
Conversión de otros residentes de Roma: Alrededor del año 288, los hermanos cristianos Marcos y Marceliano fueron arrestados en Roma y sometidos a azotes. Sebastián los visitaba todos los días. No renunciaron ni negaron su fe en Jesús. El administrador romano Chromaco dio a la familia tiempo para que cambiasen de opinión y negasen su fe. Ellos fueron encadenados a la casa del escriba Nicostratus y mientras familiares y amigos trataron de persuadirlos a negar su fe. Pero Sebastián los animó en este momento y aumentó aún más su fe. Zoé, la esposa del escriba, al ver la santidad de Sebastián, se inclinó a sus pies y pidió para la enfermedad que tenía en su dicción. Sebastián hizo la Señal de la Cruz en la boca de Zoé e inmediatamente ella comenzó a hablar normalmente, alabando a Jesús. Su marido Nicostratus pidió perdón a los hermanos y se ofreció a morir en su lugar. Ellos le perdonaron, pero se negaron a abandonar su testimonio ante todos. A causa del testimonio de Sebastián en este día, 68 residentes romanos se convirtieron y fueron bautizados por San Policarpo: Nicostratus, su esposa Zoe, la familia de Nicostratus, su hermano Castor, el carcelario Claudio con 2 hijos y su esposa Sinforosa, el padre de los gemelos, llamado Tranquilino, con su esposa Márcia y 6 amigos, las esposas de los gemelos, y otros 16 encarcelados. Todo este gran grupo de personas estaba alegre en la fe, dispuesto a hacer todo por Jesús. El alcalde de Roma llegó para ver si Marcos y Marceliano habían negado su fe. Llamó a su padre Tranquilino y le invitó a ofrecer perfume a los dioses. Tranquilino dijo que había sido curado de una enfermedad incurable que el alcalde también poseía. El alcalde le ofreció dinero para comprar medicamentos para esta enfermedad, pero Tranquilino se rió diciendo que sólo Jesús puede curarla. Tranquilino mostró al alcalde cómo era su fe y la grandeza de Jesucristo. Él también ordenó que muchas estatuas de los dioses y objetos de la astrología utilizados anteriormente por su familia fuesen destruidos. El número de nuevos cristianos convertidos ha llegado a 1400 personas debido al testimonio de todas estas familias. Todos estaban muy contentos. 
Martirio y testimonio: El emperador Diocleciano, tan aficionado a Sebastián, sospechó que él también era cristiano y él no negó. Diocleciano se quedó muy triste y ofreció oportunidades y riquezas para Sebastián negar su fe. Pero Sebastián no quiso nada y declaró su fe y amor por Jesús. El imperador ordenó a los soldados para atar a Sebastian a un árbol y lo matar con flechas. Los tiradores lo abandonaron pensando que estaba muerto. Pero una viuda que vivía cerca, Santa Irene, vio que estaba vivo y cuidó de él hasta que se recuperase. Unos días más tarde, Sebastián regresó al emperador, que se quedó muy sorprendido de encontrarlo vivo de nuevo. Sebastián nuevamente declaró su fe y censuró la persecución del emperador a los cristianos. El emperador ordenó que Sebastián fuese asesinado por golpes violentos y azotes. El acontecimiento ocurrió el 20 de enero, 288. Sebastian tenía 32 años. Su cuerpo fue arrojado a las alcantarillas de Roma. Santa Luciana lo rescató, lo limpió y lo enterró en una de las catacumbas que lleva su nombre y sobre el cual se construyó la Basílica de San Sebastiano en la Via Appia.
Protector: San Sebastián es el protector de los soldados, militares, policías, contra las guerras, el hambre y las plagas. 

Novena a San Sebastián: 

Oración a San Sebastián: (Para todos los días) "Glorioso San Sebastián, tú que tuviste gran coraje, ayúdanos a ser testigos de Jesús ante este mundo incrédulo y traer otros a Cristo. Ayúdanos a tener el amor al prójimo que tuviste y dar nuestras vidas por nuestros hermanos, aun en dificultades y peligros. Ayúdanos a tener fe en los dolores de la vida como tu soportaste el cruel martirio. Protege a todos los soldados, militares y policías contra todo peligro en su trabajo. Protege a todas las naciones contra las guerras, el hambre y la pestilencia. Intercede por la gracia que necesito... (haga la petición). Amén." 

Primer día: (Salmo 17, 6-9) “Yo te llamo, que tú, oh Dios, me respondes, tiende hacia mí tu oído, escucha mis palabras, haz gala de tus gracias, tú que salvas a los que buscan a tu diestra refugio contra los que atacan. Guárdame como la pupila de los ojos, escóndeme a la sombra de tus alas de esos impíos que me acosan, enemigos ensañados que me cercan. Están ellos cerrados en su grasa, hablan, la arrogancia en la boca. Avanzan contra mí, ya me cercan, me clavan sus ojos para tirarme al suelo. Son como el león ávido de presa, o el leoncillo agazapado en su guarida. ¡Levántate, Yahveh, hazle frente, derríbale; libra con tu espada mi alma del impío, de los mortales, con tu mano, Yahveh, de los mortales de este mundo, cuyo lote es la vida! ¡De tus reservas llénales el vientre, que sus hijos se sacien, y dejen las sobras para sus pequeños! Mas yo, en la justicia, contemplaré tu rostro, al despertar me hartaré de tu imagen.”

Oración final: Orar 1 Padre nuestro, 1 Ave María y Gloria.

Segundo día: (Salmo 18, 2-7) “Dijo: Yo te amo, Yahveh, mi fortaleza, (mi salvador, que de la violencia me has salvado). Yahveh, mi roca y mi baluarte, mi liberador, mi Dios; la peña en que me amparo, mi escudo y fuerza de mi salvación, mi ciudadela y mi refugio. Invoco a Yahveh, que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos. Las olas de la muerte me envolvían, me espantaban las trombas de Belial, los lazos del seol me rodeaban, me aguardaban los cepos de la Muerte. Clamé a Yahveh en mi angustia, a mi Dios invoqué; y escuchó mi voz desde su Templo, resonó mi llamada en sus oídos.” 

Tercer día: (Salmo 40, 2-10) “En Yahveh puse toda mi esperanza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Me sacó de la fosa fatal, del fango cenagoso; asentó mis pies sobre la roca, consolidó mis pasos. Puso en mi boca un canto nuevo, una alabanza a nuestro Dios; muchos verán y temerán, y en Yahveh tendrán confianza. Dichoso el hombre aquel que en Yahveh pone su confianza, y no se va con los rebeldes, que andan tras la mentira. ¡Cuántas maravillas has hecho, Yahveh, Dios mío, qué de designios con nosotros: no hay comparable a ti! Yo quisiera publicarlos, pregonarlos, mas su número excede toda cuenta. Ni sacrificio ni oblación querías, pero el oído me has abierto; no pedías holocaustos ni víctimas, dije entonces: Heme aquí, que vengo. Se me ha prescrito en el rollo del libro hacer tu voluntad. Oh Dios mío, en tu ley me complazco en el fondo de mi ser. He publicado la justicia en la gran asamblea; mira, no he contenido mis labios, tú lo sabes, Yahveh.” 

Cuarto dia: (Salmo 25, 2-13) “oh Dios mío. Bet. En ti confío, ¡no sea confundido, no triunfen de mí mis enemigos! No hay confusión para el que espera en ti, confusión sólo para el que traiciona sin motivo. Muéstrame tus caminos, Yahveh, enséñame tus sendas. Guíame en tu verdad, enséñame, que tú eres el Dios de mi salvación. (Vau) En ti estoy esperando todo el día, Acuérdate, Yahveh, de tu ternura, y de tu amor, que son de siempre. De los pecados de mi juventud no te acuerdes, pero según tu amor, acuérdate de mí. por tu bondad, Yahveh. Bueno y recto es Yahveh; por eso muestra a los pecadores el camino; conduce en la justicia a los humildes, y a los pobres enseña su sendero. Todas las sendas de Yahveh son amor y verdad para quien guarda su alianza y sus dictámenes. Por tu nombre, oh Yahveh, perdona mi culpa, porque es grande. Si hay un hombre que tema a Yahveh, él le indica el camino a seguir.” 

Quinto día: (Salmo 25, 14-22) “El secreto de Yahveh es para quienes le temen, su alianza, para darles cordura. Mis ojos están fijos en Yahveh, que él sacará mis pies del cepo. Vuélvete a mí, tenme piedad, que estoy solo y desdichado. Alivia los ahogos de mi corazón, hazme salir de mis angustias. Ve mi aflicción y mi penar, quita todos mis pecados. Mira cuántos son mis enemigos, cuán violento el odio que me tienen. Guarda mi alma, líbrame, no quede confundido, cuando en ti me cobijo. Inocencia y rectitud me amparen, que en ti espero, Yahveh. Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.” 

Sexto día: (Salmo 40, 12-18) “Y tú, Yahveh, no contengas tus ternuras para mí. Que tu amor y tu verdad incesantes me guarden. Pues desdichas me envuelven en número incontable. Mis culpas me dan caza, y no puedo ya ver; más numerosas son que los cabellos de mi cabeza, y el corazón me desampara. ¡Dígnate, oh Yahveh, librarme, Yahveh, corre en mi ayuda! ¡Queden avergonzados y confusos todos juntos los que buscan mi vida para cercenarla! ¡Atrás, sean confundidos los que desean mi mal! Queden consternados de vergüenza los que dicen contra mí: «¡Ja, Ja!» ¡En ti se gocen y se alegren todos los que te buscan! Repitan sin cesar: «¡Grande es Yahveh!», los que aman tu salvación. Y yo, pobre soy y desdichado, pero el Señor piensa en mí; tú, mi socorro y mi libertador, oh Dios mío, no tardes.” 

Séptimo día: (Salmo 119, 33-40) “Enséñame, Yahveh, el camino de tus preceptos, yo lo quiero guardar en recompensa. Hazme entender, para guardar tu ley y observarla de todo corazón. Llévame por la senda de tus mandamientos porque mi complacencia tengo en ella. Inclina mi corazón hacia tus dictámenes, y no a ganancia injusta. Aparta mis ojos de mirar vanidades, por tu palabra vivifícame. Mantén a tu siervo tu promesa, que conduce a tu temor. Aparta de mí el oprobio que me espanta, pues son buenos tus juicios. Mira que deseo tus ordenanzas, hazme vivir por tu justicia.” 

Octavo día: (Salmo 130, 2-8) “¡Señor, escucha mi clamor! ¡Estén atentos tus oídos a la voz de mis súplicas! Si en cuenta tomas las culpas, oh Yahveh, ¿quién, Señor, resistirá? Mas el perdón se halla junto a ti, para que seas temido. Yo espero en Yahveh, mi alma espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor más que los centinelas la aurora; mas que los centinelas la aurora, aguarde Israel a Yahveh. Porque con Yahveh está el amor, junto a él abundancia de rescate; él rescatará a Israel de todas sus culpas.” 

Noveno día: (Salmo 22, 15-20) “Como el agua me derramo, todos mis huesos se dislocan, mi corazón se vuelve como cera, se me derrite entre mis entrañas. Está seco mi paladar como una teja y mi lengua pegada a mi garganta; tú me sumes en el polvo de la muerte. Perros innumerables me rodean, una banda de malvados me acorrala como para prender mis manos y mis pies. Puedo contar todos mis huesos; ellos me observan y me miran, repártense entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica. ¡Mas tú, Yahveh, no te estés lejos, corre en mi ayuda, oh fuerza mia.”

lunes, 26 de septiembre de 2016

Oración, Historia y Novena a San Gabriel Arcángel

Historia de la devoción: San Gabriel Arcángel es conocido por aparecer en la Anunciación del Ángel a María (Lucas 1, 26-38) y en la Anunciación del Nacimiento de Juan Bautista (Lucas 1:19). Él también aparece en Daniel 9: 24-26: "Gabriel apareció de Dios y me dijo: Dentro de setenta semanas aparecerá el Santo de los Santos". Muchos estudiosos de la Biblia creen que San Gabriel es también el Ángel que apareció en sueños a San José para aceptar a María como su esposa (Mateo 1, 18-25), a los pastores de Belén (Lucas 2, 8-15) y en la fuga a Egipto (Mateo 2, 13-23). También creen que San Gabriel es el Ángel que se le apareció a Jesús en el Jardín de los Olivos : "Un Ángel del Cielo se le apareció y lo consoló" (Lucas 22:43), y también que es uno de los Ángeles que anunció la Resurrección para las mujeres en el Santo Sepulcro (Lucas 24: 1-8) y que estaba en la Ascensión de Jesús ante los apóstoles (Hechos 1, 4-11). 

Festividad de San Gabriel Arcángel: 24 marzo y 29 septiembre. 

Patrono: Trabajadores de las telecomunicaciones, trabajadores de la radio, mensajeros, trabajadores de correos, clérigos, diplomáticos, coleccionistas de sellos, Portugal, Santander (Cebú, Filipinas), Cebú, embajadores.

Novena a San Gabriel Arcángel:

Oración para todos los días: "Glorioso San Gabriel Arcángel, Ángel de la Encarnación y de la Salvación, salve nuestras almas, los moribundos, los pecadores, los incrédulos y los infelices. Ilumine la Iglesia, la evangelización y los sacerdotes. Traiganos la misericordia de Dios y los Dones del Santo Espíritu. Guíanos a la Pasión de Jesús y los Dolores de la Santísima Virgen Marí. Dénos la fuerza y la santidad en esta vida para que lleguemos al Cielo.”

sábado, 24 de septiembre de 2016

Oración, Historia y Novena a San Rafael Arcángel

Patrono: De los enfermos, ciegos, viajeros y novios.

San Rafael es uno de los Arcángeles. Rafael fue enviado por Yaveh para acompañar a Tobías, hijo de Tobit, en un viaje. El ayudó Tobías a conseguir una esposa piadosa, Sara, quien había visto morir a siete prometidos debido a que un demonio, de nombre Asmodeo, estaba enamorado de la mujer y mataba al esposo en la noche de bodas. En un principio, Rafael se presenta como Azarías. En el fin Del viaje, el cura la ceguera de Tobit y se manifiesta como “Ángel Rafael, uno de los siete en la presencia del Señor”. Rafael dio instrucciones a Tobías para pescar un pez y extraer las vísceras que usaría más tarde para alejar al demonio Asmodeo enamorado de Sara y curar la ceguera de su padre. Debido a esto, a Rafael es el protector de los novios. 

Usted puede leer la hermosa historia de Tobías, Rafael, Tobit y Sarra, que esta en el Libro de Tobías de la Biblia y en esta Novena. 

Novena a San Rafael Arcángel: 

Oración a San Rafael Arcángel: (Para todos los días) "Glorioso San Rafael Arcángel, Ángel de sanidad y amor divino, Tu sanaste a Tobit de ceguera, sana también nuestras enfermedades de cuerpo y de alma. Sana nuestros corazones llenos de heridas. Trae el bálsamo de la misericordia de Dios para nuestras vidas. Ayuda a los hospitales, doctores, enfermeros, y los que cuidan de los enfermos. Proporciona nuevos medicamentos para la curación y alivio de la enfermedades. Protega al mundo contra las plagas y las epidemias. Tu ayudaste Tobías en el viaje. Protega a todos los viajeros y misioneros. Tu ayudaste a Sara en su compromiso. Nuestros matrimonios, noviazgos y esponsales. Protega a nuestras familias contra la división, adulterio, discordia y falta de amor. Intercede por la gracia que necesito... (haga la petición). Amén."

Primer día: (Tobías 1, 3. 2, 1-18. 3,1) Tobit se quedó ciego: “Yo, Tobit, he andado por caminos de verdad y en justicia todos los días de mi vida y he repartido muchas limosmas entre mis hermanos y compatriotas, deportados conmigo a Nínive, al país de los asirios. En el reinado de Asarjaddón pude regresar a mi casa y me fue devuelta mi mujer Ana y mi hijo Tobías. En nuestra solemnidad de Pentecostés, que es la santa solemnidad de las Semanas, me habían preparado una excelente comida y me dispuse a comer. Cuando me presentaron la mesa, con numerosos manjares, dije a mi hijo Tobías: ‘Hijo, ve a buscar entre nuestros hermanos deportados en Nínive a algún indigente que se acuerde del Señor y tráelo para que coma con nosotros. Te esperaré hasta que vuelvas, hijo mío.’ Fuese, pues, Tobías a buscar a alguno de nuestros hermanos pobres, y cuando regresó me dijo: 'Padre.' Le respondí: ‘¿Qué hay, hijo?’ Contestó: ‘Padre, han asesinado a uno de los nuestros. Le han estrangulado y le han arrojado en la plaza del mercado y aún está allí.’ Me levanté al punto y sin probar la comida, alcé el cadáver de la plaza y lo dejé en una habitación, en espera de que se pusiera el sol, para enterrarlo. Volví a entrar, me lavé y comí con aflicción acordándome de las palabras que el profeta Amós dijo contra Betel: Vuestras solemnidades se convertirán en duelo y todas vuestras canciones en lamento. Y lloré. Cuando el sol se puso, cavé una fosa y sepulté el cadáver. Mis vecinos se burlaban y decían: ‘Todavía no ha aprendido. Pues, en efecto, ya habían querido matarme por un hecho semejante. Apenas si pudo escapar y ya vuelve a sepultar a los muertos.’ Aquella misma noche, después de bañarme, salí al patio y me recosté contra la tapia, con el rostro cubierto a causa del calor. Ignoraba yo que arriba, en el muro, hubiera gorriones; me cayó excremento caliente sobre los ojos y me salieron manchas blancas. Fui a los médicos, para que me curasen; pero cuantos más remedios me aplicaban, menos veía a causa de las manchas, hasta que me quedé completamente ciego. Cuatro años estuve sin ver. Todos mis hermanos estaban afligidos. Ajikar, me replicó: '¿Dónde están tus limosnas y tus buenas obras? ¡Ahora se ve todo bien claro!’ Anegada entonces mi alma de tristeza, suspirando y llorando, comenzé a orar con gemidos.'”  

Segundo día: (Tobías 3, 7-11. 16-17) Sufrimiento de Sarra, Raguel y Edna: “Sucedió aquel mismo día, que también Sarra, hija de Ragüel, el de Ecbátana de Media, fue injuriada por una de las esclavas de su padre, porque había sido dada en matrimonio a siete hombres, pero el malvado demonio Asmodeo los había matado antes de que se unieran a ella como casados. La esclava le decía: ‘¡Eres tú la que matas a tus maridos! Ya has tenido siete, pero ni de uno siquiera has disfrutado. ¿Nos castigas porque se te mueren los maridos? ¡Vete con ellos y que nunca veamos hijo ni hija tuyos!’ Entonces Sarra, con el alma llena de tristeza, se echó a llorar y subió al aposento de su padre con intención de ahorcarse. Pero, reflexionando, pensó: ‘Acaso esto sirva para que injurien a mi padre y le digan: Tenías una hija única, amada y se ha ahorcado porque se sentía desgraciada. No puedo consentir que mi padre, en su ancianidad, baje con tristeza a la mansión de los muertos. Es mejor que, en vez de ahorcarme, suplique al Señor que me envíe la muerte para no tener que oír injurias durante mi vida.’ Y en aquel momento, extendiendo las manos hacia la ventana, oró así: ‘Bendito seas tú, Dios de misericordias, y bendito sea tu Nombre por los siglos, y que todas tus obras te bendigan por siempre.’ Fue oída en aquel instante, en la Gloria de Dios, la plegaria de ambos y fue enviado Rafael a curar a los dos: a Tobit, para que se le quitaran las manchas blancas de los ojos y pudiera con sus mismos ojos ver la luz de Dios; y a Sarra la de Ragüel, para entregarla por mujer a Tobías, hijo de Tobit, y librarla de Asmodeo, el demonio malvado; porque Tobías tenía más derechos sobre ella que todos cuantos la pretendían. En aquel mismo momento se volvía Tobit del patio a la casa, y Sarra, la de Ragüel, descendía del aposento.” 

Tercer Día: (Tobías 4, 1-2, 21-23, 5, 4-22.) Tobías encuentra el Ángel Raphael: “Tobit dijo a Tobías: ‘También quiero decirte que dejé en depósito a Gabael, hijo de Gabrí, en Ragués de Media, diez talentos de plata. No debes preocuparte, hijo, porque seamos pobres. Muchos bienes posees si temes a Dios, huyes de todo pecado y haces lo que es bueno ante el Señor tu Dios.’ Salió Tobías a buscar un hombre que conociera la ruta y fuera con él a Media. En saliendo, encontró a Rafael, el ángel, parado ante El. Pero no sabía que era un ángel de Dios. Díjole, pues: ‘¿De dónde eres, joven?’ Le respondió: ‘De los israelitas, tus hermanos y ando en busca de trabajo.’ Díjole Tobías: ‘¿Conoces la ruta de Media?’ Respondió: ‘Sí, he estado allá muchas veces y conozco al detalle todos los caminos. He ido a Media con frecuencia y he sido huésped de Gabael, nuestro hermano, el que vive en Ragués de Media. Hay dos jornadas de camino entre Ecbátana y Ragués, pues Ragués está en la montaña y Ecbátana en el llano.’ Tobías le dijo: ‘Espérame, joven, que voy a decírselo a mi padre, porque necesito que vengas conmigo; y yo te pagaré tu sueldo.’ El le dijo: ‘Te espero, pero no tardes.’ Fuese Tobías a informar a su padre y le dijo: ‘Ya he encontrado un hombre, que es israelita, hermano nuestro.’ Contestóle Tobit: ‘Llámale, para que yo sepa a qué familia y tribu pertenece, y si es digno de confianza para que te acompañe, hijo.’ Salió Tobías, le llamó y le dijo: ‘Joven, mi padre te llama.’ Entró el ángel y Tobit se adelantó a saludarle; el ángel contestó: ‘Que disfrutes de mucha alegría.’ Replicó Tobit: ‘¿Qué alegría puedo disfrutar ya? Estoy ciego y no puedo ver la luz del cielo; yazgo en tinieblas como los muertos, que no contemplan la luz; vivo como un muerto; oigo la voz de los hombres, pero no los veo.’ Le dijo el ángel: ‘Ten confianza, que Dios te curará dentro de poco. Ten confianza.’ Tobit le dijo: ‘Mi hijo Tobías quiere ir a Media. ¿Puedes ir con él y servirle de guía? Yo te daría tu salario, hermano.’ El respondió: ‘Puedo ir con él, pues conozco al detalle todos los caminos y he viajado a Media con frecuencia; he recorrido todos sus llanos y sus montes y tengo conocimiento de todas sus rutas.’ Tobit le dijo: ‘¿Querrías decirme, hermano, a qué familia y tribu perteneces? Le respondió el ángel: ‘¿Qué puede importar mi tribu?’ Tobit insitió: ‘Me gustaría, hermano, saber con seguridad tu tribu y nombre.’ Respondió el ángel: ‘Yo soy Azarías, hijo del gran Ananías, uno de tus hermanos.’ Le dijo Tobit: ‘Seas venido sano y salvo, hermano; y no lleves a mal, hermano, mi deseo de conocer con certeza tu nombre y familia. Resulta ahora que eres de mi parentela y que perteneces a un linaje bueno y honrado. He conocido a Ananías y a Natán, los dos hijos del gran Semeías; ellos iban conmigo a Jerusalén y conmigo adoraban allí, sin desviarse del buen camino. Tus hermanos son hombres de bien; de buen linaje procedes. ¡El gozo sea contigo!’ Y añadió: ‘Te daré como sueldo una dracma por día, y en lo demás tendrás el mismo trato que mi hijo. Vete con mi hijo y después te añadiré un sobresueldo.’ Le dijo el ángel: ‘Partiré con él y no abrigues temor; sanos partimos y sanos regresaremos a ti, porque la ruta es segura.' Le respondió Tobit: ‘Bendito seas, hermano.’ Y llamando a su hijo le anunció: ‘Hijo, prepara las cosas para el camino y emprende la marcha con tu hermano; que el Dios que está en los cielos os proteja allí y os devuelva a mí sanos; y su ángel os acompañe con su protección, hijo.’” 

Cuarto día: (Tobías 6, 1-9) Rafael en el viaje con Tobías: “Partió el muchacho en compañía del ángel, y el perro les seguía. Yendo de camino, aconteció que una noche acamparon junto al río Tigris. Bajó el muchacho al río a lavarse los pies, cuando saltó del agua un gran pez que quería devorar el pie del muchacho. Este gritó pero el ángel le dijo: ‘¡Agarra el pez y tenlo bien sujeto!’ El muchacho se apoderó del pez y lo arrastró a tierra. El ángel añadió: ‘Abre el pez, sácale la hiel, el corazón y el hígado y guárdatelo, y tira los intestinos; porque su hiel, su corazón y su hígado son remedios útiles.’ El joven abrió el pez y tomó la hiel, el corazón y el hígado. Asó parte del pez y lo comió, salando el resto. Luego continuaron su camino, los dos juntos, hasta cerca de Media. Preguntó entonces el muchacho al ángel: ‘Hermano Azarías, ¿qué remedios hay en el corazón, el hígado y la hiel del pez?’ Le respondió: ‘Si se quema el corazón o el hígado del pez ante un hombre o una mujer atormentados por un demonio o un espíritu malo, el humo ahuyenta todo mal y le hace desaparecer para siempre. Cuanto a la hiel, untando con ella los ojos de un hombre atacado por manchas blancas, y soplando sobre las manchas, queda curado.’” 

Quinto día: (Tobías 6, 10-22) Raphael lleva Tobías a Sarra: “Cuando entraron en Media, y estando ya cerca de Ecbátana, dijo Rafael al joven: ‘Hermano Tobías.’ Le respondió: ‘¿Qué deseas?’ Contestó él: ‘Pararemos esta noche en casa de Ragüel; es pariente tuyo y tiene una hija que se llama Sarra. Fuera de ella no tiene más hijos ni hijas; tú eres el más cercano, tienes más derechos sobre ella que todos los demás y es justo que heredes la hacienda de su padre; la muchacha es prudente, valerosa y muy bella y su padre la ama.’ Y añadió: ‘Es justo que la tomes para ti. Escúchame, hermano. Yo hablaré esta noche al padre acerca de la muchacha para que te la conceda como prometida, y a nuestro regreso de Ragués celebraremos la boda. Estoy seguro de que Ragüel no puede negártela, ni dársela a otro, pues se haría reo de muerte, según la sentencia del libro de Moisés, pues él sabe que te asiste el derecho a tomar a su hija por mujer. Así pues, óyeme bien, hermano; hablaremos esta noche sobre la muchacha y que la den como prometida; y cuando volvamos de Ragués, la tomaremos y la llevaremos con nosotros a tu casa.’ Tobías respondió a Rafael: ‘Hermano Azarías, he oído decir que ya ha sido dada a siete maridos y que todos han muerto la noche de bodas; que cuando entraban donde ella, morían; también he oído decir que un demonio los mataba; así que tengo miedo, pues a ella no le hace ningún daño, porque la ama; pero al que intenta acercarse a ella, le mata; yo soy hijo único, y si muero, haré bajar en tristeza al sepulcro, por mi causa, la vida de mi padre y de mi madre. Ellos no tienen otro hijo que les dé sepultura.’ Respondió el ángel: ‘¿Has olvidado las recomendaciones de tu padre, que te mandó tomar mujer de la casa de tu padre? Escúchame bien, hermano: no tengas miedo a ese demonio y tómala; sé bien que esta noche te la darán por mujer. Cuando entres en la cámara nupcial, tomas el corazón del pez y parte del hígado y lo pones sobre las brasas de los perfumes. Se difundirá el aroma y cuando el demonio lo huela, huirá y nunca aparecerá ya a su lado. Y cuando vayas a unirte a ella, levantaos primero los dos y haced oración y suplicad al Señor del Cielo que se apiade de vosotros y os salve. Y no tengas miedo, porque para ti está destinada desde el principio; tú la salvarás; ella se vendrá contigo y te aseguro que te dará hijos que serán para ti como hermanos. No te preocupes.’ Cuando Tobías oyó las razones de Rafael y que era hermana suya, del linaje de la casa de su padre, se enamoró de tal modo que se le apegó el corazón a ella.” 

Sexto día: (Tobías 8, 1-6, 16-19.23) Rafael liberta a Sarra del diablo: “Cuando acabaron de comer y beber, decidieron acostarse, y tomando al joven le llevaron al aposento. Recordó Tobías las palabras de Rafael y, tomando el hígado y el corazón del pez de la bolsa donde los tenía, los puso sobre las brasas de los perfumes. El olor del pez expulsó al demonio que escapó por los aires hacia la región de Egipto. Fuese Rafael a su alcance, le ató de pies y manos y en un instante le encadenó. Los padres salieron y cerraron la puerta de la habitación. Entonces Tobías se levantó del lecho y le dijo: ‘Levántate, hermana, y oremos y pidamos a nuestro Señor que se apiade de nosotros y nos salve.’ Ella se levantó y empezaron a suplicar y a pedir el poder quedar a salvo. Comenzó él diciendo: ‘¡Bendito seas tú, Dios de nuestros padres, y bendito sea tu Nombre por todos los siglos de los siglos! Bendígante los cielos, y tu creación entera, por los siglos todos. Tú creaste a Adán, y para él creaste a Eva, su mujer, para sostén y ayuda, y para que de ambos proviniera la raza de los hombres. Tú mismo dijiste: No es bueno que el hombre se halle solo; hagámosle una ayuda semejante a él. Yo no tomo a esta mi hermana con deseo impuro, mas con recta intención. Ten piedad de mí y de ella y podamos llegar juntos a nuestra ancianidad.’ Y dijeron a coro: ‘Amén, amén.’ Y se acostaron para pasar la noche. Se levantó Ragüel y, llamando a los criados que tenía en casa, fueron a cavar una tumba, porque se decía: ‘No sea que haya muerto y nos sirva de mofa y escarnio.’ Cuando tuvieron cavada la tumba, volvió Ragüel a casa, llamó a su mujer y le dijo: ‘Manda a una criada que entre a ver si vive; y si ha muerto, le enterraremos sin que nadie se entere.’ Mandaron a la criada, encendieron la lámpara y abrieron la puerta; y entrando ella vio que estaban acostados juntos y dormidos. Salió la criada y les anunció: ‘Vive, nada malo ha ocurrido.’ Ragüel bendijo al Dios del Cielo, diciendo: ‘¡Bendito seas, oh Dios, con toda pura bendición y seas bendecido por los siglos todos! Seas bendecido por haberme alegrado y no haber ocurrido el mal que temía, sino que has hecho con nosotros según tu gran piedad. Seas bendecido por tener compasión de dos hijos únicos. Ten, Señor, piedad de ellos y dales tu salvación, y haz que su vida transcurra en alegría y piedad.’ Después ordenó a sus criados que rellenasen la fosa antes que amaneciera. Mandó a su mujer cocer una gran hornada. Él fue al establo, tomó dos bueyes y cuatro carneros y ordenó que los aderezaran. Y comenzaron los preparativos. Hizo llamar a Tobías y le dijo: ‘Durante catorce días no te moverás de aquí; te quedarás conmigo comiendo y bebiendo y llenarás de gozo el corazón de mi hija por sus tristezas pasadas.’” 

Séptimo día: (Tobías 11, 1-17) Rafael cura a Tobías: “Cuando llegaron cerca de Kaserín, que está frente a Nínive, dijo Rafael: ‘Tú sabes bien en qué situación dejamos a tu padre. Vamos a adelantarnos nosotros a tu mujer para preparar la casa, mientras llegan los demás.’ Prosiguieron, pues, los dos juntos. Él ángel le dijo: ‘Toma contigo la hiel.’ El perro seguía detrás de ellos. Estaba Ana sentada, con la mirada fija en el camino de su hijo. Tuvo la corazonada de que él venía y dijo al padre: ‘Mira, ya viene tu hijo y el hombre que le acompañaba.’ Rafael iba diciendo a Tobías, mientras se acercaban al padre: ‘Tengo por seguro que se abrirán los ojos de tu padre. Untale los ojos con la hiel del pez, y el remedio hará que las manchas blancas se contraigan y se le caerán como escamos de los ojos. Y así tu padre podrá mirar y ver la luz.’ Corrió Ana y se echó al cuello de su hijo, diciendo: ‘¡Ya te he visto, hijo! ¡Ya puedo morir!’ Y rompió a llorar. Tobit se levantó y trompicando salió a la puerta del patio. Corrió hacia él Tobías, llevando en la mano la hiel del pez; le sopló en los ojos y abrazándole estrechamente le dijo: ‘¡Ten confianza, padre!’ Y le aplicó el remedio y esperó; y luego, con ambas manos le quitó las escamas de la comisura de los ojos. Entonces él se arrojó a su cuello, lloró y le dijo: ‘¡Ahora te veo, hijo, luz de mis ojos!’ Y añadió: ‘¡Bendito sea Dios! ¡Bendito su gran Nombre! ¡Bendito todos sus santos ángeles! ¡Bendito su gran Nombre por todos los siglos! Porque me había azotado, pero me tiene piedad y ahora veo a mi hijo Tobías.’ Tobías entró en casa lleno de gozo y bendiciendo a Dios con toda su voz. Luego contó a su padre el éxito de su viaje, cómo traía el dinero y cómo se había casado con Sarra, la hija de Ragüel, y que venía ella con él y estaba ya a las puertas de Nínive. Tobit salió al encuentro de su nuera hasta las puertas de Nínive, bendiciendo a Dios, lleno de gozo. Cuando los de Nínive le vieron caminar, avanzando con su antigua firmeza, sin necesidad de lazarillo, se maravillaron. Tobit proclamó delante de ellos que Dios se había compadecido de él y le había abierto los ojos. Se acercó Tobit a Sarra, la mujer de su hijo, y la bendijo diciendo: ‘¡Bienvenida seas, hija! Y bendito sea tu Dios, hija, que te ha traído hasta nosotros. Bendito sea tu padre, y bendito Tobías, mi hijo, y bendita tú misma, hija. Bienvenida seas, entra en tu casa con gozo y bendición.’ Todos los judíos de Nínive celebraron fiesta aquel día. También Ajikar y Nabad, primos de Tobit, vinieron a congratularle.’” 

Octavo día: (Tobías 12, 1-10) Consejos del Ángel Rafael: “Acabados los días de la boda, llamó Tobit a su hijo Tobías y le dijo: ‘Hijo, ya es tiempo de pagar el salario al hombre que te acompañó. Y le añadirás un sobresueldo.’ Respondió Tobías: ‘Padre, ¿qué salario puedo darle? Aun entregándole la mitad de la hacienda que traje conmigo, no salgo perdiendo. Me ha guiado incólume, ha cuidado de mi mujer, me ha traído el dinero y te ha curado a ti. ¿Qué salario voy a darle?’ Díjole Tobit: ‘Hijo, bien merece que tome la mitad de cuanto trajo.’ Le llamó, pues, Tobías y le dijo: ‘Toma como salario la mitad de todo cuanto trajiste y vete en paz.’ Entonces Rafael llevó aparte a los dos y les dijo: ‘Bendecid a Dios y proclamad ante todos los vivientes los bienes que os ha concedido, para bendecir y cantar su Nombre. Manifestad a todos los hombres las acciones de Dios, dignas de honra, y no seáis remisos en confesarle. Bueno es mantener oculto el secreto del rey y también es bueno proclamar y publicar las obras gloriosas de Dios. Practicad el bien y no tropezaréis con el mal. ‘Buena es la oración con ayuno. Y mejor es la limosna con justicia que la riqueza con iniquidad. Mejor es hacer limosna que atesorar oro. La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado. Los limosneros tendrán larga vida. Los pecadores e inicuos son enemigos de su propia vida.’” 

Noveno día: (Tobías 12,11-22) Rafael se revela como Ángel enviado por Dios: “Azarías dijo a Tobías e Tobit: ‘Os voy a decir toda la verdad, sin ocultaros nada. Ya os he manifestado que es bueno mantener oculto el secreto del rey y que también es bueno publicar las obras gloriosas de Dios. Cuando tú y Sarra hacíais oración, era yo el que presentaba y leía ante la Gloria del Señor el memorial de vuestras peticiones. Y lo mismo hacía cuando enterrabas a los muertos. Cuando te levantabas de la mesa sin tardanza, dejando la comida, para esconder un cadáver, era yo enviado para someterte a prueba. También ahora me ha enviado Dios para curarte a ti y a tú nuera Sarra. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre presentes y tienen entrada a la Gloria del Señor.’ Se turbaron ambos y cayeron sobre sus rostros, llenos de terror. El les dijo: ‘No temáis. La paz sea con vosotros. Bendecid a Dios por siempre. Si he estado con vosotros no ha sido por pura benevolencia mía hacia vosotros, sino por voluntad de Dios. A él debéis bendecir todos los días, a él debéis cantar. Os ha parecido que yo comía, pero sólo era apariencia. Y ahora bendecid al Señor sobre la tierra y confesad a Dios. Mirad, yo subo al que me ha enviado. Poned por escrito todo cuanto os ha sucedido.’ Y se elevó. Ellos se levantaron pero ya no le vieron más. Alabaron a Dios y entonaron himnos, dándole gracias por aquella gran maravilla de habérseles aparecido un ángel de Dios.”

Apariciones de San Rafael en el mundo: San Rafael Arcángel es el protector de la ciudad de Córdoba, España. El apareció varias veces al padre Roelas en el año 1578. La ciudad estaba en grande epidemia y muchas personas murieron. El 7 de mayo, San Rafael se apareció y dijo: "Juro por Jesús Crucificado, soy Rafael Ángel a quien Dios puso el guardián de la ciudad." Después, la personas no murieron más a causa de la peste. En 1575, se descubrió muchas reliquias de mártires en la Basílica inferior de San Pedro. Ellos se agruparon en una fosa común. San Rafael apareció al sacerdote Roelas y respondió que eran mártires cristianos. Em el año de 1583, durante el Consejo de Toledo, se comprobó que eran realmente auténticas.

martes, 31 de mayo de 2016

Apariciones de Nuestra Señora en Beauraing

Beauraing es una pequeña ciudad de la Bélgica. Nuestra Señora se apareció 33 veces en frente de una escuela. Todos los mensajes de Nuestra Señora de Beauraing fueron sólo frases cortas, pero de gran importancia. Estas apariciones fueron reconocidas por la Iglesia en 1949. Vea todas las 33 apariciones y mensajes de Nuestra Señora de Beauraing: 

Primera aparición, 29/11/1932: Por la noche, a las 18:30 Hrs., Fernande Voisin, (15 años) y su hermano Albert Voisin (11 años) fueron para buscar a su hermana Gilberte Voisin (13 años) en la escuela de las Hermanas de la Doctrina de Cristo. Estaban con las amigas Andrée Degeimbre (14 años) y su hermana Gilberte Degeimbre (9 años). Había un puente, un jardín y algunos árboles en frente de la escuela. Mientras tanto, Albert ve a la Virgen cerca del puente. Él le dice a las niñas, pero ellas no creen. Él niño continúa mirando. Por lo tanto, ellas miran y también veen la aparición. Las niñas asustan y llaman a la puerta de la escuela. Hermana Valerie llega para ver. Los niños muestran donde está la Virgen, pero hermana no ve y dice que es una tontería. Pero Gilberte Voisin llega y también ve la aparición. Todos vuelven a casa preocupados y dicen lo que sucedió a sus familias. Ellos no creen. 

Segunda aparición, 30/11/1932: En la misma hora, los niños vuelven a la escuela para buscar a Gilberte y la Virgen se aparece por un momento cerca de un arbusto espinoso. Ella no dice nada, sólo sonríe. Nuestra Señora viene como una joven hermosa de unos 20 años, los labios y la piel color rosa, las cejas negras. Ella tiene un vestido blanco con tonos de color azul y un velo blanco sobre la cabeza. Ella tiene las Manos entrelazadas y los ojos azules. Rayos finos y dorados salen de la cabeza formando una corona. 

Tercera, cuarta, quinta y sexta apariciones, 1/12/1932: Nuestra Señora se aparece de nuevo por encima del puente, pero desaparece para reaparecer en el arbusto. Ella desaparece y reaparece de nuevo bajo del árbol de espino. Ella sonrió a los niños, pero no dijo nada. 

Séptima aparición, 2/12/1932: Albert le pregunta: "Usted es la Virgen Inmaculada?" Nuestra Señora asintió con la cabeza. Los niños también preguntan: "¿Qué usted quier?" La Señora dice: "Sean siempre sabios." Los niños responden con humildad: "Sí, seremos siempre sabios." 

Octava aparición, 2/12/1932: En esta noche, a las 9:00 Hrs, los niños regresan. La Señora se aparece y le pregunta: "¿Ustedes serán siempre sabios?" Los niños responden: "Sí, seremos siempre buenos.” 

Nona aparición, 4/12/1932: Nuestra Señora se apareció con las Manos juntas. Ella mira al cielo y los niños. Las multitudes van a Beauraing para las apariciones. 

Décima aparición, 4/12/1932: Nuestra Señora regresa en esta noche, a las 21:00 Hrs., y los niños preguntan: "Si usted es la Virgen María, pedimos que sane a nuestro pequeño amigo José y él tío de Andrée." Pero la Virgen no responde. Los niños preguntan: "¿Qué día debemos volver?" Ella responde: "El día de la Inmaculada Concepción." Ellos preguntan: "¿Debemos construir una capilla?" Ella dice: "Sí." 

Undécima aparición, 5/12/1932: Los niños piden un milagro durante el día, pero la Virgen no responde. Ellos preguntan cuándo deben volver. La Virgen respondió: "Esta noche." 

Duodécima aparición, 5/12/1932: Esta noche, la Virgen se apareció otra vez a las 21:00 Hrs. con las Manos entrelazadas y miró al cielo. Después, ella abrió los Brazos. 

Decimatercera aparición, 6/12/1932: Nuestra Señora sostiene un Rosario por primera vez, pero no da mensaje. Los niños fueron interrogados durante todo el día y parecieron muy simples y sinceros. 

Decimacuarta aparición, 6/12/1932: Los niños fueron presionados durante todo el día por cuestionamientos. Nuestra Señora volvió y sólo dijo: "Vengan el día de la Inmaculada Concepción." 

Decimaquinta aparición, 7/12/1932: La Virgen miró al cielo otra vez durante la aparición. Grandes multitudes oran durante las apariciones. 

Decimasexta aparición, 8/12/1932: Los niños entran en éxtasis durante un cuarto de hora. En este día de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora estaba muy hermosa. Ella no dijo nada, pero estaba más brillante que los demás días. Miles de personas estaban presentes. En los cuatro días siguientes, los niños y muchas personas fueron al lugar de las apariciones, pero la Virgen no se apareció. 

Decimaséptima aparición, 13/12/1932: Nuestra Señora volvió a aparecer, pero no dio mensaje. 

Decimaoctava aparición, 14/12/1932: Nuestra Señora sonrió y miró a sus videntes llena de bondad. La personas querían sus apariciones, pero ella no volvió en los dos días siguientes. 

Decimanovena aparición, 17/12/1932: Los niños preguntan: "A petición del clero, le pedimos que lo que quiere de nosotros." La Virgen le dice: "Una capilla." Los videntes dicen: "Sí, vamos construir aquí." 

Vigésima aparición, 19/12/1932: Nuestra Señora se aparece otra vez en silencio, sonriendo, mirando el cielo y el pueblo. 

Vigésima primera aparición, 20/12/1932: Nuestra Señora estaba alegre y sonriente. Las personas esperan un mensaje espectacular, pero ella no dijo nada. 

Vigésima segunda aparición, 21/12/1932: Los videntes dicen: "Díganos quién es usted." Nuestra Señora dice: "Yo soy la Virgen Inmaculada." 

Vigésima tercera aparición, 22/12/1932: La Virgen vino en silencio con las Manos cruzadas y un Rosario en el Brazo. Ella abrió sus Brazos antes de desaparecer. 

Vigésima cuarta aparición, 23/12/1932: Fernande pregunta: "¿Por qué usted aparece en Beauraing?" Ella responde: "Para que se vengan aquí en peregrinaciones." Los niños preguntan: "¿Nos dará una señal?" Nuestra Señora no responde. 

Vigésima quinta aparición, 24/12/1932: Muchas personas están presentes en la ciudad durante el día. Ellos esperan una señal en el cielo, pero la Virgen no dio mensaje en este dia y no volvió en los dos días siguientes. 

Vigésima sexta aparición, 27/12/1932: Muchas personas no entienden la forma de las apariciones. Nuestra Señora regresó esa noche, pero no dio otro mensaje y no explicó sus apariciones. 

Vigésima séptima aparición, 28/12/1932: Nuestra Señora advirtió: "Luego será la mi última aparición. Luego apareceré por la última vez." 

Vigésima octava aparición, 29/12/1932: Cuando Nuestra Señora abrió sus Brazos, había un Corazón de oro y rodeado por pequeñas rayas en el pecho. Ella volvió con su Corazón de Oro en los días siguientes. Nuestra Señora de Beauraing é conocida como la Virgen del Corazón de Oro. 

Vigésima novena aparición, 30/12/1932: Nuestra Señora dice: "Oren, oren mucho." 

Trigésima aparición, 31/12/1932: La Señora volvió, pero no dio mensaje. 

Trigésima primera aparición, 1/1/1933: Nuestra Señora dice: "Oren siempre." 

Trigésima segunda aparición, 2/1/1933: Nuestra Señora nos advierte: "Mañana, hablaré una cosa para cada uno por separado." 

Trigésima tercera y ultima aparición, 3/1/1933: Nuestra Señora dijo un secreto a Albert, Gilberte Degeimbre y Gilberte Voisin. Después, dijo a Gilberte Voisin: "Yo convertiré a los pecadores." Ella dijo a todos: "Yo soy la Madre de Dios, la Reina del Cielo. Oren siempre." Nuestra Señora le dijo a Fernande Voisin: "¿Usted ama a mi Hijo? ¿Usted me ama? Sacrifiquese por mí. Adiós."

lunes, 29 de febrero de 2016

Apariciones de Nuestra Señora de Cuapa

Las apariciones y mensajes de Nuestra Señora en Cuapa, Nicaragua, fueron aprobadas oficialmente por la Iglesia en 1982. La Virgen se apareció a Bernardo Martínez (1931-2000). Bernardo era un simple campesino, pobre y humilde. Fue sacristán de la capilla y oraba el Rosario con los demás. Las apariciones se sucedieron en el bosque cerca de un río. Cuando las apariciones se sucedieron en 1980, Bernardo tenía 48 años y vivía solo. Fue ordenado sacerdote en 1995. Vea todos los mensajes de la Virgen de Cuapa:

Primera aparición, 8 de mayo de 1980: Bernardo fue a pescar al río y oró el Rosario. A las tres de la tarde ve un relámpago y la Virgen se aparición vestida de blanco y dijo: “Vengo del Cielo. Soy la madre de Jesús. Quiero que recen el Rosario todos los días. No quiero que lo recen solamente en el mes de mayo. Quiero que lo recen permanentemente, en familia, desde los niños que tengan uso de razón. Que lo recen en una hora fija cuando ya no haya problemas con los quehaceres del hogar. El Señor no gusta de oraciones de forma ligera o mecánica, y por eso recen el Rosario con citas bíblicas y quería pongan la palabra de Dios en práctica. Ámense. Cumplan con sus deberes. Hagan la Paz. No solo pidan la paz al Señor, porque si ustedes no la hacen no habrá paz. Nicaragua ha sufrido mucho desde el terremoto. Está amenazada a sufrir más todavía. Seguirá sufriendo si ustedes no cambian. Reza, hijo mío, el Rosario por todo el mundo. Diles a creyentes y no creyentes que al mundo lo acechan graves peligros. Pido al Señor que aplaque su justicia. Pero si ustedes no cambian, abreviarán la venida de una tercera guerra mundial.” Bernardo dijo: “Señora, dígaselo a otra persona.” Nuestra Madre contestó: “No, porque el Señor te ha escogido a vos para que des el mensaje.” Bernardo no dijo a nadie acerca de la aparición durante ocho días. El 16 de mayo de 1980, cuando buscaba una ternera, la Virgen se aparició y dijo: “¿Por qué no has dicho lo que te mandé a que dijeras?” Bernardo respondió: “Es que tengo miedo. Tengo miedo de que se burlen de mí”. Y entonces la Virgen le dijo: “No tengas miedo. Yo te ayudaré. Dile al sacerdote.” 

Segunda aparición, 8 de junio de 1980: Bernardo fue al lugar de las apariciones, más la Virgen no se aparició allá. Pero a la noche, el tuvo un sueño y vio la Virgen. Ella mostró una multitud de personas con vestidos hermosísimos. Cantaban y tenían un gozo que yo jamás había visto. La Virgen dijo: “Mira. Éstas son las primeras comunidades cuando empezó el cristianismo. Son los primeros catecúmenos. Muchos de ellos fueron mártires. ¿Quieren ustedes ser mártires?¿Te gustaría a vos ser mártir?” Después, ella mostró otro grupo vestido de blanco con Rosarios luminosos en las manos. Después, un tercer grupo vestido de color café. Nuestra Señora dijo: “Estos recibieron el rosario de mano de los primeros.” Ella mostró un cuarto grupo vestido como nosotros vestimos. Bernardo dijo: “Señora con estos me voy porque están vestidos como yo.” Ella contestó: “No todavía te falta, tienes que decir a la gente lo que has visto y oído. Te he mostrado la gloria del Señor, y esto van a adquirir ustedes si obedecen al Señor, la Palabra del Señor, si perseveran en la oración del Santo Rosario y ponen en práctica la palabra del Señor.” 

Tercera aparición, 8 de julio de 1980: Nuestra Señora no vino al lugar de las apariciones, pero Bernardo tuvo un sueño con un Ángel que habló acerca de algunas personas que pidieron oraciones. Los eventos realmente se suciederon como el Ángel había dicho.

Cuarta aparición, 8 de Septiembre de 1980: La Virgen Maria se aparició como nina de siete años. Bernardo la pidió para se dejar ver por otras personas. Ella dijo: “No. Basta con que vos les des el mensaje. Porque el que va a creer, con eso basta. Y el que no va a creer, aunque mire no creer.” Bernardo preguntó acerca del templo en honor de Nuestra Señora, a lo que respondió: “No. El Señor no quiere templos materiales. Quiere los templos vivos que son ustedes. Restauren el Sagrado Templo del Señor. En ustedes tiene el Señor todas sus complacencias. Ámense. Ámense unos a otros. Perdónense. Hagan la paz. No la pidan solo. ¡Háganla! En comunidad mediten las Bienaventuranzas.” 

Quinta aparición, 13 de Octubre de 1980: Bernardo pidió a la Señora que se dejara ver. Ella le dijo: “No todos pueden verme.” Bernardo seguía insistiendo. La Virgen dijo: “No.” Bernardo le dijo: “¡Que te miren para que crean! Porque muchos no creen. ¡Que te vean, Señora!” Ella se llevó las Manos al pecho en señal de dolor, como la imagen de la Dolorosa. Su rostro palideció. El manto le cambió a un color gris, puso el rostro triste y lloró y dijo: “Me da tristeza la dureza del corazón de esas personas. Pero ustedes tienen que orar por ellas para que ellas se cambien.” Bernardo le dijo que tenía muchas recomendaciones. Nuestra Madre respondió: “Me piden cosas sin importancia. Pidan fe para tener fuerza, y paciencia para llevar cada uno su cruz. Los sufrimientos de este mundo no se les pueden quitar. Los sufrimientos son la cruz que ustedes tienen que llevar. La vida es así. Hay problemas con el marido, con la esposa, con los hijos, con los hermanos. Hablen, platiquen, para que resuelvan los problemas en paz. No vayan a la violencia. Nunca vayan a la violencia. Pidan fe para tener paciencia. Ya no me verás más en este lugar.” Bernardo pidió: “¡No nos dejes, Madre mía!” Ella dijo: “No se aflijan. Yo estoy con ustedes, aunque no me miren. Soy la Madre de todos ustedes pecadores. Ámense unos a otros. Perdónense, hagan la paz. No vayan a la violencia. No vayan nunca a la violencia. Nicaragua ha sufrido mucho desde el terremoto y seguirá sufriendo si ustedes no cambian. Si ustedes no cambian abreviarán la venida de la Tercera Guerra Mundial. Reza, reza, hijo mío, por todo el mundo. Al mundo lo acechan graves peligros. Una Madre no olvida nunca a sus hijos; y yo no he olvidado lo que ustedes sufren. Soy la Madre de todos ustedes pecadores. Invóquenme con estas palabras: ‘Santísima Virgen Maria, Vos sos mi Madre, la Madre de todos nosotros pecadores.’” Y desaparició.